El cumpleaños de Jokanovic

Sep 07,2016

La celebración del 48º cumpleaños de Slavisa Jokanovic tuvo un regusto frustrante, de fin de fiesta, de silencio tras las risas. Su Fulham iba ganando en casa del Leeds United pero encajó el empate en el descuento. En rueda de prensa, el entrenador de los cottagers se mostró satisfecho por el juego pero no por el resultado. En la siguiente jornada, otro empate contra el Cardiff, desató la polémica. Siguiendo la analogía cumpleañera, Jokanovic se quejó de los regalos. Para un entrenador, los fichajes ilusionan como obsequios aunque luego algunos presentes sean poco utilizados o los quieran descambiar. Resulta que el serbio había pedido expresamente a Andreas Pereira –ahora en el Granada-, recomendado por José Mourinho y que el “data analyst”, Craig Kline, lo había descartado.

El Fulham, como cada vez más clubes en Inglaterra y el mundo, utiliza datos avanzados para seleccionar sus objetivos en el mercado. El sistema, tal como ha trascendido, pretende combinar el scouting llamado “tradicional”, el de los ojeadores de toda la vida, con el scouting estadístico. Sin embargo, siempre según las informaciones, ambas corrientes trabajan de manera aislada. Para que un jugador se convierta en objetivo del club londinense, debe ser aprobado por ambas facciones.

El hecho de que ambos departamentos de scouting sean tan independientes tiene más inconvenientes que ventajas. Principalmente, parecería que existe un problema de comunicación y que se traslada a un entrenador que siempre ha sido exigente y se encuentra perdido, sin explicaciones ni capacidad de influir en el reclutamiento de su plantilla. Si los datos avanzados generan recelo entre los estamentos inmovilistas del fútbol, el único modo de que se acepten consiste en convencer y explicar los procesos y ventajas a los entrenadores y ojeadores que viven a pie de campo. Sin retroalimentación no hay futuro y volverá el clásico manager que asume toda la planificación deportiva sobre sus hombros.

A principios de año, la portavoz del club, Sarah Brookes, dijo que “Kline no tiene capacidad de veto” y que “una vez presentados los datos e informes, Slavisa tiene la última palabra”. Con la carga de trabajo que soportan los técnicos, y con lo poco que suelen durar en sus puestos, esas jerarquías eran mejorables pero la situación actual resulta incómoda. Mantener al entrenador al margen es como celebrar su cumpleaños, no decirle la hora de la fiesta ni preocuparse de qué le gustará como regalo.

Fernando Campelo (@niibets)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *